dimarts 15 de juny de 2010

La princesa del vestido rojo

Ella salió de casa el sábado a medianoche cual cenicienta a la inversa. Llevaba puesto su vestido rojo preferido y su pañuelo negro largo que tanto le gustaba. Esa noche quería pasarlo bien, reir y bailar con sus amigos, tomar unas copas, quizás conocer a alguien interesante. Salir un poco de la monotonía continua que últimamente le venía pareciendo su existencia. Monotonía por la cual cada día se sentía más extraña y no sabía que hacer al respecto.

Se reunió con sus amigos en su bar de siempre, todo el mundo se conocía, los chupitos se deslizaban por la barra directo a su destinatario. Un trago, una mala cara, unos bailes, vamos a salir de aquí, vamos a otro sitio. Cuando salieron todos iban mucho más animados, las caras sonrientes y animosas. Entraron en una discoteca y siguieron bailando, haciendo el tonto entre ellos. A menudo le parecía que el mundo de la noche era una enorme falacia llena de rostros sonrientes pero falsos y eso a veces le hacía dudar de que hacía allí en ese momento. Pero esa noche estaba contenta, disfrutando con sus amigos. Se le acercó un chico, ella lo apartó cuidadosamente, no estaba esa noche como para interactuar con hombres que no querían más que un revolcón con ella. El chico se fue pero decidió probar qué tal si endulzaba la copa de ella con unos polvos mágicos que le habían recomendado sus amigos por ser capaces de separarte el cuerpo de la cabeza, de hacerte huir de la realidad de la manera más rápida y satisfactoria. Ella no se dio cuenta de nada, siguió bailando hasta que se empezó a encontrar mal, todo se fue difuminando poco a poco, dejó a sus amigos y se fue al baño directa a vomitar la mierda que le estaba invadiendo por dentro. Demasiado tarde como para expulsarlo, la princesa del vestido rojo decidió cerrar los ojos en el baño y sentarse en la taza del wáter, más bien no le quedó más remedio, ya que no podía controlar su cuerpo, no podía moverse, hablar, ni siquiera centrar bien la mirada en un punto fijo. Se despertó una hora más tarde en una postura imposible. Un segurata de dos metros y medio por lo menos la observaba mientras le incitaba a abandonar el local. Hemos cerrado, lo siento bonita pero te tienes que ir. Lo que no sabía el segurata de dos metros y medio es que la princesa del vestido rojo apenas se podía mover y no hablemos de caminar. No le quedó más remedio ante la insistencia del armario empotrado de arrastrarse como buenamente pudo hasta la salida del local. Una luz cegadora le dio de lleno en la cara cuando consiguió abrir la puerta de salida. Remolinos de gente se movían a su alrededor, un zumbido ensordecedor de millones de conversaciones se entremezclaban en su cabeza. Decidió salir de allí lo más rápido posible y encontrar un lugar donde descansar, pararse e intentar recuperar la visión normal porque no era doble visión lo que ella tenía, sino que cada figura que veía se multiplicaba por diez.

Llegó a una calle que le pareció el paraíso en la tierra. Silencio, bendito silencio. No pasaba gente, nadie que la pudiera molestar como el segurata de dos metros y medio. Su frágil figura cayó enmedio de la acera, el viaje le había resultado agotador, el peso de su cuerpo le parecía insoportable. Se encogió sobre sí misma y empezó a vomitarlo todo, esta vez de verdad. Le pareció escuchar voces de gente a su alrededor preguntándole si se encontraba bien pero la droga la había separado de su cuerpo de tal manera que no tenía control ninguno sobre sus acciones. Vomitaba por inercia porque era lo único que podía hacer. De repente sintió la presencia de alguien a su lado. Un príncipe de camisa oscura se acercó a ella y le preguntó que le pasaba, le sujetó la cabeza mientras vomitaba, le dijo que se tranquilizara, que vomitara todo lo que pudiera y le prometió que todo iba a salir bien. Ella no le creyó porque nada estaba saliendo bien, ni siquiera podía contestarle pero no le apartó de su lado porque no podía hacerlo. Él príncipe de camisa oscura la levantó del suelo, la agarró de la cintura y la metió en su carroza oscura. Ella no quería entrar pero obviamente no tenía fuerza para oponer resistencia. Él le dijo que la llevaría a casa, le puso el cinturón y arrancó el motor. Ella balbuceó donde vivía aunque sólo quería abrir la puerta y saltar del coche pero su cuerpo no respondía ni un ápice a lo que su mente deseaba.

No sabe cuanto tiempo pasó la princesa del vestido rojo en aquel coche. No sabe si estuvo consciente o inconsciente durante el trayecto. Lo único que recuerda es que miró al príncipe de la camisa oscura y de repente no vio a un príncipe, su mirada se había transfigurado, reflejaba una chispa de locura que sólo muestran algunas personas cuando van a hacer algo malo, algo malo que implica hacer daño a otra persona. La princesa del vestido rojo le ordenó que parase el coche, no recuerda si él paró o ella directamente saltó del coche. Del impulso cayó al suelo, se levantó como pudo, reconoció la calle donde estaba y fue corriendo a casa derrotada por lo que acababa de pasar, más bien por lo que había estado a punto de pasar. Por un momento, el príncipe oscuro había sido dueño de ella, podía haberle hecho lo que hubiera querido, había estado completamente a su merced. Había reaccionado como un animal, por puro instinto, aquí hay peligro, corre y no mires atrás.

Volvió dando tumbos a casa por las calles de la ciudad que daban la bienvenida a un nuevo día. Pero para ella era el final de una noche demasiado larga, de una noche llena de acontecimientos que no podía asimilar, básicamente porque de la mayoría no estaba bien segura de cómo habían pasado.

Su cerebro seguía separado de su cuerpo pero podía caminar, bueno, podía tambalearse y llegó a casa y se tumbó en su cama. Cuando se despertó apenas podía recordar nada. Sólo breves imágenes que le evocaban recuerdos que no quería recordar. Sólo después supo que sus amigos no la habían rescatado porque se encontraban en el mismo estado que ella, sólo que cada uno estaba en un escenario distinto y, por lo tanto, a cada uno le pasó una cosa diferente.

Y desde entonces, la princesa del vestido rojo se siente apenada, vacía y triste. No sabe por qué pasan estas cosas, por qué el ser humano a veces puede llegar a ser tan despreciable y no puede evitar no dejar de pensar en lo que hubiera pasado si su instinto animal no hubiera saltado en el momento oportuno, en que hubiera pasado si el príncipe oscuro no hubiera ido hacia a su barrio y hubiera conducido hacia cualquier otro sitio.

Y sonríe sin ganas y dice que no le pasa nada y que todo está bien.

dimarts 22 de setembre de 2009

Efecto mariposa

A veces pienso que hay ciertos momentos en la vida en los que el cosmos se alinea para que ocurran ciertos instantes que quizá puedan cambiar tu vida para siempre. Momentos que pueden desencadenar una cadena de acontecimientos que no sabes como acabará pero que sin dudarlo pueden cambiarlo todo. Es un tanto fatalista pensar que la clave de tu destino está encerrada en unos cuantos momentos fugaces pero también he experimentado como un par de decisiones nimias pueden llevarte a sitios insospechados. Una llamada de teléfono, coger esta calle en vez de aquella, entrar a este bar y no a otro, echar tal beca aunque las probabilidades de que te la den sean 90 a cero. Momentos que no das importancia y que sin embargo pueden cambiarlo todo.

¿Pero qué pasa cuando sientes que el destino ha preparado uno de estos momentos y se ha escapado entre tus manos? Coger aquella calle en vez de esta, entrar en el otro bar en vez de en este, no contestar a esta llamada. Como un momento puede cambiarlo todo y desencadenar otra serie de acontecimientos muy diferentes a los que podrían haber pasado. El efecto mariposa. Cómo una acción minúscula puede desencadenar resultados totalemente inesperados.

¿Y qué hacer cuando tienes la sensación de que unos de esos momentos ha pasado por delante tuyo sin que tú pudieras hacer nada por detenerlo? ¿Deberías intentar echar a correr detrás a ver si logras alcanzarlo? ¿O quizás aceptar que cabe la posibilidad de que es justo esto lo que tenía que pasar?


dilluns 8 de juny de 2009

Vamos a escribir una entrada en el blog para evitar momentáneamente las obligaciones universitarias

Y es que después de llevar despierta desde las 9 de la mañana habiendo dormido 4-5 horas a lo sumo y habiendo consumido unas cantidades más que ingentes de cafeína durante todo el día, la dificultad de concentrarse mínimamente para estudiar se vuelve una tarea casi imposible. La cabeza no me da para más gente.

Lo ideal sería tomarme un café y despejarme ligeramente pero ya he alterado demasiado mi sistema nervioso durante todo el día bebiendo café/coca cola sin parar. Por un momento he pasado la barrera cafeínica que sirve para despertarme al punto en que vas tan hasta las cejas de café que necesitas mantener la mirada en el vacío durante unos minutos hasta relajarte un poco y dejar de que te tiemble todo.

Mens sana in corpore sana muchachos, ya sabeis. Yo jamás tuve ni una cosa ni la otra.


dimarts 2 de juny de 2009

Desvelamientos

Para un día que me duermo a una hora decente (23:30) me despierto dos horas más tarde completamente despejada. Es lo que tiene la vida del noctámbulo.

Menudo chungazo gente. Me acabo de enterar de que un avión se ha perdido esta madrugada pasada en medio del oceano en medio de una ruta Río de Janeiro-París. No me quiero imaginar lo que tiene que haber pasado esa gente. Me voy a intentar dormir de nuevo planteámdome varios aspectos de nuestra existencia y de lo efímera que es.

dimarts 21 d’abril de 2009

Apatía

Hoy toca quejarse. Unos días la vida es bonita y maravillosa y otros días lo sigue siendo pero tú no eres capaz de verlo. ¿Por qué será que el ser humano tiene esa necesidad intrínseca de amargarse la existencia de una manera tan absurda? Misterios de la vida queridos amigos.

El caso es que hay días que te levantas sin ganas de hacer nada y no por ningún motivo en concreto si no por simple y pura apatía.

Según la RAE:

APATÍA:

1. f. Impasibilidad del ánimo

2. f. Dejadez, indolencia, falta de vigor o energía.

En fin, mañana será otro día y la tontería esta es pasajera. Necesito poner un poco de orden en mi vida para que el caos cotidiano vuelva a tener sentido de nuevo.

Mis últimas dos entradas han sido taaaaan turbulentas (la anterior beoda perdida por cierto, de normal digo tonterías pero no tantas incoherencias juntas). Tengo que dejar de utilizar esto como muro de lamentaciones!

dissabte 28 de març de 2009

Turbiedad

Inventóme yo un nuevo concepto que no es ni más ni menos el que da nombre a esta entrada.

Turbiedad

Hágase referencia a aquello turbio o extaño para una persona concreta. Por ejemplo, hace referencia al menos a todo lo que se refiera a más tarde de las 6 de la mañana. De hecho, como dirian en "Como comoci a vuestra madre": nunca pasa nada bueno despues de las 2 de la mañana. El resto es viejuno y, por tanto, prescindible. Abajo las renovaciones y los cambios de última hora, aunque de una necesidad se trate. Me siento atribulada por tanto cambio y tanta historia. Y con ganas de dormir y descansar aunque el personal contratado prefiera permanecer despierto ante tanta tonteria que le abrume. Parece mentira que leais ahora. Aunque nada mas lejos de la realidad.

Ignis Ignis, tecera declinación

dimecres 25 de març de 2009

Petardos y churros con chocolate

Es curioso cuanto puedes llegar a aborrecer algo cuando lo tienes cerca y a echarlo de menos cuanto más lejos está. Este año me he sorprendido a mí misma echando en falta la fiesta más absurda que una mente humana jamás pudo concebir (dejando de lado fiestas en las que los animales muertos estén de por medio, véase los toros, ya que eso no es absurdo, directamente es grotesco e inhumano). Ni más ni menos que las Fallas. Porque no me podreis negar que gastarse más de un millón de euros en monumentos que van acabar hechos cenizas la noche del 19 de marzo no es absurdo. Ni que juntar un montón de petardos lo más fuertes posibles para hacerlos estallar todos juntos no es rematadamente estúpido.
Pero, muchachos y muchachas, cuando es lo que todos los años has visto desde la más tierna infancia acabas aborreciéndolo, sí, pero basta largarte fuera de tu ciudad para que te empiece a entrar una extraña morriña sobre las fiestas en cuestión. Porque no son las fallas ni los falleros lo que he echado de menos, nunca en la vida jamás, si no todo lo que las fallas ha supuesto en mi existencia. Juntarse con todos los amigos e ir al Carmen a liarla parda, comer chocolate con churros después de la fiesta a las tantas de la mañana, volver a casa de día y cruzarte con los falleros haciendo la despertà e increparles sonoramente, estar sin parar cuatro días seguidos hasta que la maquinaría aguante, dormir en cualquier lugar excepto en tu dulce hogar porque tienes un casal fallero bajo tu casa liándola toda la noche y todo el día, ver a la family, que tu mamá te prepare cualquier plato que le venga en gana porque siempre le saldrá diez veces mejor que a tí... En definitva, que echas de falta al personal y eso es inevitable. Pero voy a parar aquí porque me voy a poner sentimental y eso no interesa a nadie xD.
En definitiva, que me gusta Valencia porque tengo un montón de gente allí pero cada vez me veo más de Barcelona... Me encanta esta ciudad, joder! ¿Cómo es posible que una ciudad el doble de grande que la tuya te tranquilice y mi pueblecito valenciano me estrese? Misterios de la vida, muchachos y muchachas.
En otro orden de cosas, he pasado el fin de semana en la capi y voy a rallaros un poco la cabeza con mis experiencias en la gran ciudad.
Llegamos el viernes tarde así que no nos dio más tiempo que de cenar y salir de fiestecilla por Malasaña. Estuve en un bar llamado "El Penta" famoso desde la movida madrileña. Gran lugar de no ser por sus precios abusivos. Así que piramos y acabamos en un pub de cubatas 6 euros y música happy flower que me gusta a mí. Creo que no podría haber acabado en un lugar mejor.
Pero bueno, el mejor día sin lugar a dudas fue el domingo!! Concierto de the Killers!! No exagero si os digo que disfruté como una niña pequeña y que me desgañité cantando cada canción. Que directo por favor!! Llamadme friky pero seguramente aunque hubiera sido puta mierda a mí me hubiera gustado igual xDD. Tacho uno de esos grupos que tengo que ver en esta vida aunque volvería a verlos sin dudarlo. Por ejemplo en el FIB. Quién se apunta!!??